Las cosas que dejamos

yo pienso mucho en las cosas que dejamos. las cosas que, faltando substancia, se deshacen en la memoria para luego ser olvidadas hasta algún día cuando el chillo de un carro viejo frenando antes de un muerto te acuerde del color de un par de zapatos tu mai te regaló unas navidad atras.

pienso en esta recolección fragmentaria, la veo fundamentarse en los mismos procesos cognitivos que la descuartizan, y así, descompuesta y ambigua, ésta recobra vidas nuevas sumergidas en la periferia de lo memorable.

como estos escritos. sé que he escrito, me acuerdo del porqué, del como y un poco del donde, pero se me ha olvidado el que. empecé con la mera intención de escribir porque escribiendo pienso y pensando escribo, y escribiendo sobre lo me atormentaba, el lenguaje, las relaciones, etc. etc. (lo único importante para uno bastante cómodo en su cama a las tantas de la noche) me ayuda a reflexionar y, clave, documentar.

mi mente (y, por extensión inductiva, mi yo) tiene defectos, lo reconozco. muchos de ellos tienen que ver con que no me acuerdo de muchas cosas; de las cosas que si me recuerdo, muchas de ellas son como pistas de otro misterio, no el de esta novela. Me pregunto si en la memoria, por/a través la memoria, existe una cohesión individual que permita un vivir menos insoportable, como si tener esta base (lineal) experiencia fuera la llave a una la voluntad verídica, marcando el/un camino para el futuro o, por lo menos, dejando las herramientas para construcciones pendientes al alcance de uno.

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